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martes, 19 de febrero de 2013

LA LUZ EN EL VIENTRE MATERNO ESTIMULA LA SALUD VISUAL DEL BEBÉ


Científicos de la Universidad de California determinan que la luz que recibe el cuerpo de la madre durante el embarazo, es una clave importante en el desarrollo de los ojos, descubrimiento que se espera ayude a estudios de trastornos oculares hereditarios.

A través de un estudio luminiscente que se utiliza para grabar infecciones a través del cuerpo humano, investigadores de la Universidad de California y el Hospital Pediátrico de Cincinatti descubrieron por accidente en una mujer embarazada, que leves cantidades de luz son claves para estimular la retina y mejora las probabilidades de una buena visión.
Tras el descubrimiento, los médicos decidieron hacer la prueba con ratones y encontraron que, si las hembras pasaban el período de gestación en lugares con poca luz, su camada nacía con debilidad visual considerable,   al contrario de aquellas expuestas a más luz, la cual estaba activando la  proteína melanopsina que tiene un papel muy importante en la regulación del “reloj corporal”.
Debido a ésto, encontraron que la luz que recibe el cuerpo de la madre durante el embarazo es una clave importante en el desarrollo de los ojos, descubrimiento que se espera que sirva para estudiar trastornos oculares hereditarios.


El estudio muestra que pequeñas cantidades de luz son necesarias para controlar el crecimiento de vasos sanguíneos en el ojo, como la vasculatura hialoides que se forma para ayudar a nutrir la retina; teniendo en cuenta que algunos bebés prematuros desarrollan “retinopatía del prematuro” (crecimiento anormal de vasos sanguíneos en los ojos ), se espera también reforzar tratamientos para ayudar a este grupo de recién nacidos. 
[Fuente: BBC]

lunes, 17 de diciembre de 2012

Visión y Conducción


Algunos trabajos científicos empiezan a relacionar deficiencias visuales con mayor tasa de accidentes de tráfico. Menores agudezas visuales (A.V.) tanto estática como dinámica y campos visuales menores a los normales aparecen habitualmente en conductores accidentados.

Una baja iluminación puede manifestar en muchos conductores una serie de trastornos visuales por un déficit sensibilidad luminosa, que aumentan las posibilidades de tener un accidente de tráfico.
La mayoría de las capacidades de la visión se limitan en condiciones dinámicas, como la conducción, y la agudeza visual, al igual que el campo visual y la capacidad de captar y procesar la información de nuestro entorno disminuye de forma proporcional a la velocidad por lo que responder de manera eficaz ante estímulos visuales como el cruce de un peatón nos será más dificultoso.

En una sociedad con mayor esperanza de vida y por lo tanto con mayor porcentaje de ancianos, los riesgos tanto en conductores como en peatones en esta franja de edad aumentan considerablemente (déficit de atención, lentitud en la reacción, así como enfermedades como glaucoma, cataratas…) pudiendo ser un factores aditivos en el número de accidentados. Además su circulación en condiciones adversas (lluvia, de noche …) y con cansancio también pueden disminuir la seguridad vial.

Por lo tanto un chequeo visual por parte de un especialista debe ser realizado para tratar y prevenir este tipo de situaciones que puedan aumentar la tasa de accidentabilidad en esta población de riesgo principalmente.
Nos gustaría llamar la atención sobre la realización de un buen examen psicotécnico de nuestras capacidades ya que los actuales tienen bastantes déficits y deberían ser tan estrictos como la I.T.V. al ser igual o más importante la situación del conductor que la del vehículo, siendo en la mayoría de los casos un mero trámite.

Para terminar querríamos expresar la idea de que conducir es un proceso muy complejo que utiliza una gran cantidad de capacidades físicas y mentales, aunque en muchos momentos sea posible como actividad automática siempre necesitaremos un sistema de atención, procesamiento y respuesta integrada con un predominio de información visual en los estímulos que recibimos los conductores. Por lo que podemos concluir diciendo que unas buenas capacidades visuales equivaldrán a una mayor seguridad vial.

jueves, 19 de julio de 2012

Al volante, la vista es vida

APRENDER a ver rápido porque en carreteras las situaciones cambian con rapidez.
Ver rápido es percibir, tomar consciencia y comprender instantáneamente todo suceso sobrevenido en el conjunto del campo visual.
También es, mirar rápidamente, paseando los ojos desde lo lejano a lo más próximo, en diferentes direcciones y sin retardarse sobre un elemento, de modo que no se deje escapar nada.
Para ver rápido, es preciso poder tomar consciencia y vigilancia en todos los ángulos y direcciones en cada instante.
Aprender a ver por lo tanto es imponerse un método sistemático de observación y hacer de ello un hábito.

APRENDER a ver de noche
La noche enturbia los contrastes, incluso en los que tienen una visión normal. Por la noche, sólo la retina periférica es verdaderamente funcional pero, está, no distingue en absoluto la tonalidad de los colores, sino que solamente aprecia su brillo relativo. Así, el rojo parece más alejado que lo que está en realidad. Las modificaciones del contraste y de la sensibilidad cromática van a perturbar el sentido de la profundidad y del movimiento que son sin embargo indispensables para situarse y evaluar las distancias de los otros vehículos.
Este sentido de la profundidad es 7 veces menos eficaz por la noche que durante el día. En la noche y también en tiempo de nieblas las distancias son subestimadas, lo que supone retrasos en el frenado y explica ciertas colisiones.

APRENDER a ver de lejos porque uno se desplaza rápidamente
Es preciso detectar los obstáculos desde lo suficientemente lejos para poder detenerse antes de llegar a ellos. Y como pasan de uno a dos segundos entre la percepción visual de un obstáculo y la reacción que ello provoca en el conductor, se recorre una distancia apreciable antes incluso de que el vehículo, reduzca la velocidad.

Esta distancia aumenta con la velocidad.
a 60 km/h en 1 a 2 segundos se recorren de 17 a 34 metros
a 12' km/h en 1 a 2 segundos se recorren de 34 a 68 metros

Ésta aumenta con la fatiga después de 200 km. o 2 horas de conducción ininterrumpidas.
De ello se deduce la necesidad de dejar, en relación con el vehículo que nos precede, un espacio tanto mayor cuanto mayor es nuestra velocidad o que se haya conducido desde más largo tiempo.
Para reaccionar a tiempo es necesario por tanto mirar a lo lejos, muy por delante, si es posible a través de los cristales de los coches que llevamos delante. Si no es posible ver a través del vehículo anterior, como es el caso de los camiones, es necesario dejar un espacio más grande.

UNA BUENA VISIÓN ES UNA GARANTÍA DE SEGURIDAD. ES PRECISO CONTROLARLA REGULARMENTE Y, SI HACE FALTA, HACERLA CORREGIR.


APRENDER a ver de cerca conduciendo
Porque, mientras se vigila la carretera a lo lejos, es necesario apercibirse instantáneamente de todo movimiento o cambio imprevisto que pueda ocurrir cerca de nosotros, bien sea de un vehículo que nos precede, bien sea sobre la carretera misma, o en nuestro propio vehículo (panel de instrumentos). Es preciso, por tanto, ver a la vez bien de lejos y de cerca y apercibirse inmediatamente de todo cambio de movimientos relativos de forma que se pueda efectuar una eventual reacción de frenado, de desvío o corrección.

APRENDER a ver lo ancho porque el peligro viene a menudo de los lados
Se puede aprender a estar particularmente atento a las informaciones que nos transmiten la visión lateral y los retrovisores.
Mientras que se mira delante de uno, es la visión periférica la que nos informa sobre lo que ocurre a los lados, por ejemplo un vehículo que dobla, o un niño que se pone a correr para atravesar. Es necesario por tanto entrenar nuestro campo de consciencia para apercibir al mismo tiempo todo movimiento o todo suceso que se produzca en el conjunto del campo visual, derecho, enfrente, lejos, cerca o por todos lados.

No olvidar que con la fatiga, la somnolencia, el alcohol y el tabaco se estrecha el campo de visión, se disminuye la sensibilidad a los desplazamientos así como las facultades de apreciación de las distancias y de la velocidad.


Fuente: Visión y Vida

lunes, 28 de mayo de 2012

Embarazo y visión


Aunque nos solemos preocupar por otros aspectos de la salud durante el embarazo, como la nutrición o la piel, el embarazo también puede traer cambios en los ojos que afectan a la vista, incluso si no son tratados de forma adecuada, pueden desencadenar enfermedades visuales.
El sistema ocular se puede ver alterado porque hay cambios hormonales, y una molestia tan frecuente como la retención de líquidos puede afectar a la vista. Especialmente si ya se han tenido problemas oculares, es importante llevar un adecuado control durante el embarazo y acudir a alguna revisión.

Edema ocular

El aumento de volumen sanguíneo y los cambios en sus propiedades hacen que se acumule líquido en los tejidos. Por ello son habituales la hinchazón de tobillos y pies, aunque también pueden verse afectados las manos y el rostro. En este contexto puede surgir el edema ocular, que puede provocar visión borrosa leve.
Si junto a la hinchazón de las extremidades se dan dolores de cabeza frecuentes y prolongados, inflamación, dolor agudo bajo las costillas, o problemas de vómitos, visión borrosa o vértigo podemos estar ante síntomas de preeclampsia, por lo que se debe acudir al ginecólogo inmediatamente.

Miopía durante el embarazo

Además, durante el embarazo algunas mujeres que nunca han tenido miopía pueden llegar a presentarla y aquellas que tengan miopía preexistente pueden experimentar un incremento: aproximadamente en el 10% de las mujeres, la miopía se agrava en el embarazo. Es conveniente revisar la graduación de las gafas si los cambios son grandes, y evitar tareas como la conducción nocturna si existen problemas de visión.
En el caso de las mujeres con miopía alta, están predispuestas a sufrir desprendimiento de retina, en especial en la época periparto y en el parto, aunque no es una afección común.
Existen varios tipos de desprendimiento de retina, y la resolución del proceso dependerá del grado de afectacción macular, siendo en algunos casos preciso la terapia láser o incluso la cirugía. En los casos de embarazo, la resolución suele ser espontánea a finales del tercer trimestre o tras el parto, con recuperación de la agudeza visual.
Y es que en la mayoría de las mujeres, la miopía vuelve a la normalidad unos meses después de dar a luz. Sin embargo, en alrededor del 20% de los casos la refracción puede permanecer después del parto.

Retinopatía en el embarazo

La retinopatía es una enfermedad no inflamatoria que afecta a la retina, y una de las retinopatías más comunes es la retinopatía diabética, una complicación de la diabetes. La retinopatía diabética es una enfermedad de los pequeños vasos de la retina, que es la capa que recubre la parte posterior del ojo y que percibe la luz.
El avance de la retinopatía diabética inducido por el embarazo puede ser una amenaza para la vista. Por ello las embarazadas diabéticas deben realizarse controles periódicos, pues hasta un 30% de diabéticas previas desarrollan retinopatía durante el embarazo.
En definitiva, hemos de estar alertas ante cualquier síntoma que afecte a nuestra visión y si son continuados acudir al especialista. La clave para una correcta salud visual durante el embarazo es adoptar medidas de prevención, como evitar la retención de líquidos, y mantener un adecuado control.
Fuente: Bebés y más

lunes, 22 de agosto de 2011

Fatiga visual, un poquito de cultura visual para todos

Hoy en día, el culto al cuerpo y a la salud son una constante. Existen cientos de consejos, nociones y libros sobre cómo hay que cuidarse. El sedentarismo es malo pero el ejercicio excesivo también. Estamos más sanos si hacemos ejercicio, pero maniobras demasiado violentas pueden producir lesiones. El ejercicio también beneficia al corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos, el control del peso, etcétera. Esta idea general no se debe aplicar al ojo. No podemos pensar que hay que ejercitar el ojo para desarrollarlo y "fortalecerlo".
El ojo no es un músculo, aunque varios músculos intervienen en la localización y enfoque de las imágenes que continuamente están realizando ajustes involuntarios para localizar y enfocar objetos. Al igual que el corazón que tampoco padece agujetas aunque está trabajando continuamente, podríamos pensar entonces que lo que vendría bien sería dar más descanso a estos músculos que trabajan tanto, pero en realidad no es así. Mientras que una persona sana, si realiza un sobreesfuerzo físico puede acabar con agujetas, contracturas o incluso lesiones, en el ojo sano no pasa eso. Nunca tenemos agujetas, y las contracturas, espasmos y demás ocurren en ojos predispuestos. Sí que pueden presentarse síntomas de  fatiga visual, pero nuevamente tenemos que buscar causas concretas: no parpadeamos y se nos secan los ojos.
Por otro lado, el ojo es un órgano sensorial que proyecta en su interior una imagen, y la transmite al cerebro. La retina es el órgano fundamental del ojo, el resto del globo ocular está formado por un sistema de protección por un lado y de enfoque por otro. Las células de la retina son neuronas y las neuronas no se fatigan. De la misma manera que el cerebro no se "estropea" por pensar demasiado, ni uno se lo puede "lesionar" si está muchas horas estudiando, la retina no se deteriora por usarla. De esta forma, podríamos pensar que al igual que conviene estimular nuestra mente, y que leer y aprender es positivo para el cerebro, quizás a la retina y al nervio óptico le venga bien ejercitarlo. Pero es ciertamente difícil ejercitarlo más. Siempre que tengamos los ojos abiertos, está trabajando al 100%.
Con estas premisas podemos cuestionar algunas de las ideas más populares. Por ejemplo, las  cataratas, la vista cansada, la degeneración macular o el glaucoma son independientes del "trabajo" visual. Por leer mucho no se "gasta la vista", ni por hacerlo con mala iluminación. Lo que la gente llama "forzar la vista" puede producir fatiga visual, cansancio, etcétera, pero no se producen enfermedades.
Tampoco está claro que el "esfuerzo" visual afecte al hecho de llevar gafas. Quizá tenga alguna influencia en la infancia pero no en la edad adulta. Este esfuerzo puede poner de manifiesto la necesidad de usarlas como en algunas hipermetropías, pero definitivamente no es la causa de la aparición de dioptrías.

Autoprotección
Si bien tenemos pocas opciones en la cuestión de ejercitar o relajar los ojos, eso no quiere decir que los ojos no requieran cuidados.
La causa más frecuente de afectación ocular relacionada con el cansancio es la sequedad. El globo ocular está en toda su estructura excepto en la superficie que no cubren los párpados , de forma que esta zona está expuesta al polvo, humo, cuerpos extraños, etcétera. Un cuerpo extraño que impacte en el ojo, aun de pequeño tamaño y con poca velocidad, si tenemos la mala suerte de que una de esas motas impacta en el centro de la se puede producir una disminución de visión irreversible. Por eso, en las actividades de riesgo tenemos que proteger siempre los ojos.
Por otra parte, los golpes en el ojo pueden producir daños muy serios y en ojos con una  miopía  grande, tienen la retina más delicada, se puede  desprender  con más facilidad.
Cuando forzamos la vista, aunque no nos va a producir enfermedades graves, el esfuerzo visual mantenido, sobre todo el de visión cercana, puede producir fatiga visual. Para evitar estos síntomas, podemos tomar una serie de medidas. Sea cual sea la causa o causas que originen la fatiga visual, hay unas medidas generales que siempre ayudan a disminuir el problema. Tienen como ventaja que son remedios a nuestro alcance, no necesitamos un diagnóstico más concreto ni la colaboración del médico para llevarlos a cabo. Como inconveniente, es eficaz sólo en los casos leves o cuando se utilizan junto a medidas más enfocadas a la causa.
Iluminación correcta: Tiene que haber buena luz en el ambiente, evitando reflejos (sobre el papel o sobre la pantalla). Postura adecuada: A veces el cansancio visual está en relación con una fatiga general derivada de una mala postura. Realizar pausas: Haciendo descansos periódicos (cada 1-2 horas), apartando la vista y llevándola "a la lejanía".

Protección por el especialista
Otro tipo de medidas precisan de una aproximación específica por un oftalmólogo. Sequedad ocular: El tratamiento básico son las lágrimas artificiales. Defectos de refracción: Aquí las gafas cumplen la función, no sólo de permitirnos ver bien, sino de prevenir el cansancio de los ojos. Estrabismo latente: La solución en estos casos es más compleja, tiene diferentes aproximaciones y precisa la consulta con un especialista en estrabismo.

Descanso
El ojo también necesita su descanso diario. El no dormir lo suficiente sabemos que produce ojeras, ojos rojos, pesadez e incluso visión borrosa. La falta de descanso no produce ninguna enfermedad dentro del ojo ni dormir en exceso cura ninguna enfermedad ocular.
Aparte de estos consejos básicos, ¿Cómo prevenimos las enfermedades oftalmológicas? La prevención es útil en aquellas en las que se conoce la causa como la conjuntivitis alérgica si evitamos la causa de la alergia, las enfermedades contagiosas mediante medidas de higiene, etcétera. Pero para las enfermedades que más preocupan más que hablar de prevención debemos hablar de diagnóstico precoz. El mejor ejemplo es en adultos el glaucoma y en niños la ambliopía u ojo vago para los que un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado prácticamente aseguran un resultado excelente y su falta de detección incluso la ceguera.

martes, 12 de julio de 2011

La visión y las vacaciones

La llegada de las vacaciones se convierte en una excusa perfecta para que los conductores acudan a una óptica a revisar su visión y detectar posibles problemas, entre ellos la miopía nocturna, dolencia para la cual deberían usarse gafas correctoras para conducir por la noche
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La Ley también aborda las cuestiones relacionadas con la visión al volante y regula el uso de lentes de repuesto.



Con la llegada del buen tiempo se multiplican los desplazamientos por carretera. Si es importante tener a punto el vehículo y revisarlo antes de viajar, lo mismo debemos hacer con nuestra visión. Más aún si tenemos en cuenta que el 90 por ciento de la información que se percibe cuando nos encontramos al volante del vehículo llega a través de la vista, por lo que las condiciones visuales son determinantes para la conducción y guardan una significativa relación con el número de accidentes producidos por fallos humanos y distracciones visuales.

Según señala Juan Carlos Martínez Moral, Decano del Consejo Nacional de Ópticos Optometristas (CNOO), “si todos los conductores nos revisásemos la vista cada año, se reducirían los accidentes”. El problema está en que el 46% de los automovilistas no lo hace, aumentando, por tanto, el riesgo de sufrir accidentes de tráfico.

Enemigos de la conducción
- Fatiga ocular: Todo lo que implica un uso continuado de los ojos provoca fatiga. La conducción requiere un esfuerzo constante con un altísimo grado de demanda visual. La aparición de estímulos es constante y estos se reciben en su mayoría (90%) a través de la vista. Ante la fatiga ocular, el CNOO recomienda parar el coche, cerrar los ojos o mirar a lo lejos, sin fijar la atención en ningún detalle, para que así se relajen nuestros ojos.

- Noche: Los accidentes de tráfico aumentan durante la noche y la agudeza visual se reduce hasta en un 70%. No se perciben igual los colores, y se puede perder la sensación de relieve. Además, hay conductores que padecen miopía nocturna y que deberían usar las gafas correctoras durante la noche. Si se utilizan lentes de contacto, los ojos se resecan más, por lo que es conveniente, por la noche, sustituirlas por unas gafas correctoras dotadas de un cristal lo más transparente posible.

- Amanecer y anochecer: Son las peores horas del día en lo que a luminosidad se refiere. Los automovilistas que tienen defectos visuales lo van a notar especialmente.

- Lluvia, granizo, nieve: Cuando conducimos con condiciones climatológicas adversas se disminuye la visión y se producen reflejos debido a las gotas de agua suspendidas en la luna del coche. En estas circunstancias es fundamental conducir con la visión máxima, es decir, con las gafas graduadas y lentes correspondientes.

Aliados de nuestra vista
- Revisiones periódicas: Dada la importancia de nuestra información visual, es fundamental que nuestra vista esté en el mejor estado posible. Por ello es muy recomendable hacerse revisiones periódicas, y aquellas personas con problemas de visión y que necesiten gafas deben seguir las recomendaciones de su ópticooptometrista.

- Gafas de sol: En estos días de alta luminosidad y en los momentos en los que haya cambios bruscos de luz, las gafas de sol son imprescindibles. Pero hay que tener mucho cuidado con el tipo de gafas de sol, ya que, según el CNOO, el 70% de las gafas que se venden en España no cumplen con las normas de seguridad sanitarias.

- Gafas de repuesto: Martínez Moral recomienda que "antes de realizar un viaje hay que someterse a una graduación de la vista, y conviene llevar siempre unas gafas de repuesto en el coche y que éstas sean de la misma graduación que las que utilizamos habitualmente".

Lo que dice la Ley
* Si utilizas lentes de contacto o gafas es obligatorio llevar unas lentes de repuesto.

* Si te has operado, la Ley establece que si la operación es refractiva (miopía, astigmatismo…) hay que esperar un mes sin conducir desde la operación (3 en caso de los profesionales del volante). Después, se tendrá permiso para conducir durante un año y, tras ese tiempo, es necesario volver a revisarse la vista.

* Si la operación es de cataratas, el afectado tiene que esperar un mes para conducir (3 para los profesionales) y después hay que obtener un certificado que permita conducir.
Fuente: http://eldiadigital.es