Hoy en día, el culto al cuerpo y a la salud son una constante.
Existen cientos de consejos, nociones y libros sobre cómo hay que
cuidarse. El sedentarismo es malo pero el ejercicio excesivo también.
Estamos más sanos si hacemos ejercicio, pero maniobras demasiado
violentas pueden producir lesiones. El ejercicio también beneficia al
corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos, el control del peso,
etcétera. Esta idea general no se debe aplicar al ojo. No podemos
pensar que hay que ejercitar el ojo para desarrollarlo y
"fortalecerlo".
El ojo no es un músculo, aunque varios
músculos intervienen en la localización y enfoque de las imágenes que
continuamente están realizando ajustes involuntarios para localizar y
enfocar objetos. Al igual que el corazón que tampoco padece agujetas
aunque está trabajando continuamente, podríamos pensar entonces que lo
que vendría bien sería dar más descanso a estos músculos que trabajan
tanto, pero en realidad no es así. Mientras que una persona sana, si
realiza un sobreesfuerzo físico puede acabar con agujetas, contracturas
o incluso lesiones, en el ojo sano no pasa eso. Nunca tenemos
agujetas, y las contracturas, espasmos y demás ocurren en ojos
predispuestos. Sí que pueden presentarse síntomas de fatiga visual,
pero nuevamente tenemos que buscar causas concretas: no parpadeamos y
se nos secan los ojos.
Por otro lado, el ojo es un
órgano sensorial que proyecta en su interior una imagen, y la transmite
al cerebro. La retina es el órgano fundamental del ojo, el resto del
globo ocular está formado por un sistema de protección por un lado y de
enfoque por otro. Las células de la retina son neuronas y las neuronas
no se fatigan. De la misma manera que el cerebro no se "estropea" por
pensar demasiado, ni uno se lo puede "lesionar" si está muchas horas
estudiando, la retina no se deteriora por usarla. De esta forma,
podríamos pensar que al igual que conviene estimular nuestra mente, y
que leer y aprender es positivo para el cerebro, quizás a la retina y al
nervio óptico le venga bien ejercitarlo. Pero es ciertamente difícil
ejercitarlo más. Siempre que tengamos los ojos abiertos, está trabajando
al 100%.
Con estas premisas podemos cuestionar
algunas de las ideas más populares. Por ejemplo, las cataratas, la
vista cansada, la degeneración macular o el glaucoma son independientes
del "trabajo" visual. Por leer mucho no se "gasta la vista", ni por
hacerlo con mala iluminación. Lo que la gente llama "forzar la vista"
puede producir fatiga visual, cansancio, etcétera, pero no se producen
enfermedades.
Tampoco está claro que el "esfuerzo"
visual afecte al hecho de llevar gafas. Quizá tenga alguna influencia
en la infancia pero no en la edad adulta. Este esfuerzo puede poner de
manifiesto la necesidad de usarlas como en algunas hipermetropías, pero
definitivamente no es la causa de la aparición de dioptrías.

Autoprotección
Si
bien tenemos pocas opciones en la cuestión de ejercitar o relajar los
ojos, eso no quiere decir que los ojos no requieran cuidados.
La
causa más frecuente de afectación ocular relacionada con el cansancio
es la sequedad. El globo ocular está en toda su estructura excepto en
la superficie que no cubren los párpados , de forma que esta zona está
expuesta al polvo, humo, cuerpos extraños, etcétera. Un cuerpo extraño
que impacte en el ojo, aun de pequeño tamaño y con poca velocidad, si
tenemos la mala suerte de que una de esas motas impacta en el centro de
la se puede producir una disminución de visión irreversible. Por eso,
en las actividades de riesgo tenemos que proteger siempre los ojos.
Por
otra parte, los golpes en el ojo pueden producir daños muy serios y en
ojos con una miopía grande, tienen la retina más delicada, se puede
desprender con más facilidad.
Cuando forzamos la
vista, aunque no nos va a producir enfermedades graves, el esfuerzo
visual mantenido, sobre todo el de visión cercana, puede producir
fatiga visual. Para evitar estos síntomas, podemos tomar una serie de
medidas. Sea cual sea la causa o causas que originen la fatiga visual,
hay unas medidas generales que siempre ayudan a disminuir el problema.
Tienen como ventaja que son remedios a nuestro alcance, no necesitamos
un diagnóstico más concreto ni la colaboración del médico para
llevarlos a cabo. Como inconveniente, es eficaz sólo en los casos leves
o cuando se utilizan junto a medidas más enfocadas a la causa.
Iluminación
correcta: Tiene que haber buena luz en el ambiente, evitando reflejos
(sobre el papel o sobre la pantalla). Postura adecuada: A veces el
cansancio visual está en relación con una fatiga general derivada de
una mala postura. Realizar pausas: Haciendo descansos periódicos (cada
1-2 horas), apartando la vista y llevándola "a la lejanía".
Protección por el especialista
Otro
tipo de medidas precisan de una aproximación específica por un
oftalmólogo. Sequedad ocular: El tratamiento básico son las lágrimas
artificiales. Defectos de refracción: Aquí las gafas cumplen la función,
no sólo de permitirnos ver bien, sino de prevenir el cansancio de los
ojos. Estrabismo latente: La solución en estos casos es más compleja,
tiene diferentes aproximaciones y precisa la consulta con un
especialista en estrabismo.
Descanso
El
ojo también necesita su descanso diario. El no dormir lo suficiente
sabemos que produce ojeras, ojos rojos, pesadez e incluso visión
borrosa. La falta de descanso no produce ninguna enfermedad dentro del
ojo ni dormir en exceso cura ninguna enfermedad ocular.
Aparte
de estos consejos básicos, ¿Cómo prevenimos las enfermedades
oftalmológicas? La prevención es útil en aquellas en las que se conoce
la causa como la conjuntivitis alérgica si evitamos la causa de la
alergia, las enfermedades contagiosas mediante medidas de higiene,
etcétera. Pero para las enfermedades que más preocupan más que hablar
de prevención debemos hablar de diagnóstico precoz. El mejor ejemplo es
en adultos el glaucoma y en niños la ambliopía u ojo vago para los que
un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado prácticamente aseguran
un resultado excelente y su falta de detección incluso la ceguera.