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miércoles, 24 de julio de 2013

¿Notas sequedad en los ojos?

No eres el único. Miles de europeos sufren de sequedad en los ojos, y el uso continuo los ordenadores  y los teléfonos móviles están haciendo el problema todavía peor.

Esto ocurre porque cuando estamos frente a estos dispositivos, estamos parpadeando alrededor de la mitad de las veces que cuando realizamos otras actividades cotidianas.
Según algunos oftalmólogos  americanos, normalmente parpadeamos de media, unas 20 veces por minuto. Haciéndolo entre 8-10 veces cuando estamos frente a aparatos electrónicos. Esto supone que la disminución del parpadeo hace que la lágrima se evapore antes además de no producir nuevas lágrimas sanas para así limpiar y mantener íntegra la superficie ocular.

Otra causa que puede contribuir a la sensación de ojo seco es la falta de grasa que se distribuye al parpadear y activar así las glándulas encargadas, ya que con el parpadeo hacemos que las glándulas situadas en los párpados segreguen el componente lipídico de la lágrima. Este componente es el que evita la evaporación lagrimal consiguiendo así una película lagrimal sana y homogénea junto con una superficie ocular lubricada. Por lo tanto esta disminución de parpadeo hace que la lágrima no tenga el componente graso y lleguemos al final de la jornada laboral con una sequedad más acusada y un ojo seco significativo.

Los síntomas de ojo seco incluyen aspereza, sensación de arenilla, sensación de cuerpo extraño, ardor, enrojecimiento, lagrimeo y, a veces, y visión borrosa. También es posible la fluctuación de la visión empeorando a lo largo del día.

Por lo tanto los expertos recomiendan la regla 20/20/20, cada 20 minutos mirar a objetos distantes de 20 pies (6 metros aproximadamente) en adelante durante 20 segundos como mínimo. Consiguiendo así un parpadeo más fluido y en mayor cuantía para lubricar la superficie ocular. Una forma de recordarlo es poniendo 1 pegatina en el ordenador para así no olvidarse de la importancia del parpadeo. Además del posible uso de lágrima artificial .


lunes, 19 de marzo de 2012

Ojo seco: Alimentación inteligente para tratarlo

Todos somos conscientes de la importancia de una buena alimentación para tener una buena salud.
Sabemos que es importante realizar ejercicio físico y consumir suficiente agua, que hay tomar alimentos de calidad nutricional y evitar los malos hábitos para nuestra salud. Pero no solemos detenernos en pensar si lo que nos estamos llevando a la boca puede ser o no lo mejor para la evolución de las enfermedades.

Es común que, para mejorar la calidad de la capa lagrimal, el tratamiento sea el uso de lágrimas artificiales, medicamentos antinflamatorios... pero casi nunca se recurre a lo más natural, LA ALIMENTACIÓN. ¿Qué es lo recomendable consumir y qué hay que evitar?

Todos hemos oído hablar de los ácidos grasos conocidos como Omega 3 y 6 y sabemos que debemos incorporarlos en nuestra dieta diaria a partir del consumo de diferentes alimentos. De ellos, hay que mencionar de modo especial para este tema el Omega 3, ya que según diversos estudios, ayuda a reducir la inflamaciones, y esta cualidad lo hace útil para el tratamiento del ojo seco, ya que la presencia crónica de esta condición suele deberse a un proceso inflamatorio.

El Omega 3 resulta de utilidad también para el tratamiento de altos niveles de colesterol, presión sanguínea alta, problemas cardíacos, diabetes, artritis reumatoide, osteoporosis, depresión, problemas de memoria, degeneración macular, dolor menstrual....

Por su parte, el Omega 6 es importante para el correcto funcionamiento del cerebro, el crecimiento y salud del cabello y la piel; sin embargo debemos tener presente que, si no logramos una proporción adecuada entre la ingesta de Omega 6, respecto al Omega 3, podemos estar ante el riesgo de padecer diabetes o dolencias del corazón.

Volviendo a los Omega 3, que son los que ayudan para controlar el ojo seco, recordemos que se clasifican en dos grandes grupos, los que están presentes en los aceites vegetales, soja, aceite de linaza, nueces y vegetales verdes, y los que encontramos en los pescados grasos.
Así que, ahora con más convicción que antes, a consumir alimentos que contengan Omega 3 y 6, pero hay que hacerlo conscientemente y de preferentemente bajo la orientación de un especialista.




Fuente: ImagenÓptica