jueves, 19 de julio de 2012

Al volante, la vista es vida

APRENDER a ver rápido porque en carreteras las situaciones cambian con rapidez.
Ver rápido es percibir, tomar consciencia y comprender instantáneamente todo suceso sobrevenido en el conjunto del campo visual.
También es, mirar rápidamente, paseando los ojos desde lo lejano a lo más próximo, en diferentes direcciones y sin retardarse sobre un elemento, de modo que no se deje escapar nada.
Para ver rápido, es preciso poder tomar consciencia y vigilancia en todos los ángulos y direcciones en cada instante.
Aprender a ver por lo tanto es imponerse un método sistemático de observación y hacer de ello un hábito.

APRENDER a ver de noche
La noche enturbia los contrastes, incluso en los que tienen una visión normal. Por la noche, sólo la retina periférica es verdaderamente funcional pero, está, no distingue en absoluto la tonalidad de los colores, sino que solamente aprecia su brillo relativo. Así, el rojo parece más alejado que lo que está en realidad. Las modificaciones del contraste y de la sensibilidad cromática van a perturbar el sentido de la profundidad y del movimiento que son sin embargo indispensables para situarse y evaluar las distancias de los otros vehículos.
Este sentido de la profundidad es 7 veces menos eficaz por la noche que durante el día. En la noche y también en tiempo de nieblas las distancias son subestimadas, lo que supone retrasos en el frenado y explica ciertas colisiones.

APRENDER a ver de lejos porque uno se desplaza rápidamente
Es preciso detectar los obstáculos desde lo suficientemente lejos para poder detenerse antes de llegar a ellos. Y como pasan de uno a dos segundos entre la percepción visual de un obstáculo y la reacción que ello provoca en el conductor, se recorre una distancia apreciable antes incluso de que el vehículo, reduzca la velocidad.

Esta distancia aumenta con la velocidad.
a 60 km/h en 1 a 2 segundos se recorren de 17 a 34 metros
a 12' km/h en 1 a 2 segundos se recorren de 34 a 68 metros

Ésta aumenta con la fatiga después de 200 km. o 2 horas de conducción ininterrumpidas.
De ello se deduce la necesidad de dejar, en relación con el vehículo que nos precede, un espacio tanto mayor cuanto mayor es nuestra velocidad o que se haya conducido desde más largo tiempo.
Para reaccionar a tiempo es necesario por tanto mirar a lo lejos, muy por delante, si es posible a través de los cristales de los coches que llevamos delante. Si no es posible ver a través del vehículo anterior, como es el caso de los camiones, es necesario dejar un espacio más grande.

UNA BUENA VISIÓN ES UNA GARANTÍA DE SEGURIDAD. ES PRECISO CONTROLARLA REGULARMENTE Y, SI HACE FALTA, HACERLA CORREGIR.


APRENDER a ver de cerca conduciendo
Porque, mientras se vigila la carretera a lo lejos, es necesario apercibirse instantáneamente de todo movimiento o cambio imprevisto que pueda ocurrir cerca de nosotros, bien sea de un vehículo que nos precede, bien sea sobre la carretera misma, o en nuestro propio vehículo (panel de instrumentos). Es preciso, por tanto, ver a la vez bien de lejos y de cerca y apercibirse inmediatamente de todo cambio de movimientos relativos de forma que se pueda efectuar una eventual reacción de frenado, de desvío o corrección.

APRENDER a ver lo ancho porque el peligro viene a menudo de los lados
Se puede aprender a estar particularmente atento a las informaciones que nos transmiten la visión lateral y los retrovisores.
Mientras que se mira delante de uno, es la visión periférica la que nos informa sobre lo que ocurre a los lados, por ejemplo un vehículo que dobla, o un niño que se pone a correr para atravesar. Es necesario por tanto entrenar nuestro campo de consciencia para apercibir al mismo tiempo todo movimiento o todo suceso que se produzca en el conjunto del campo visual, derecho, enfrente, lejos, cerca o por todos lados.

No olvidar que con la fatiga, la somnolencia, el alcohol y el tabaco se estrecha el campo de visión, se disminuye la sensibilidad a los desplazamientos así como las facultades de apreciación de las distancias y de la velocidad.


Fuente: Visión y Vida