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viernes, 20 de julio de 2012

Gafas de sol durante la infancia

Una cuarta parte de los padres no toma precauciones para proteger los ojos de sus hijos de la radiación UV

El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO) aconseja el uso de gafas de sol durante la infancia para prevenir futuras enfermedades oculares.


  • Los ojos de los pequeños son más vulnerables que los de los adultos a los efectos nocivos de la radiación solar.
  • La aparición de patologías, como las cataratas, el pterigion o incluso la DMAE, está directamente relacionada con la exposición solar recibida en los primeros años de vida.
  • Las gafas de sol homologadas son la mejor protección para los ojos del niño y del adulto.
Con la llegada del buen tiempo y el aumento de horas de sol se incrementan las actividades al aire libre. Los españoles, tras lo portugueses, somos los europeos que más horas pasamos en espacios exteriores, 31 horas a la semana, pero, aun así, muy pocos conocen el impacto nocivo de la radiación ultravioleta en los ojos. Estamos cada vez más concienciados de lo importante que es proteger la piel de los niños y adultos con fotoprotectores adecuados y gorras para la cabeza, pero, ¿qué pasa con los ojos?

Según Juan Carlos Martínez Moral, Presidente del CGCOO casi el 25% de los padres no toma las precauciones necesarias para proteger los ojos de sus hijos. Esto se debe, en gran medida, al desconocimiento que los progenitores tienen sobre las graves consecuencias que tiene la exposición solar en los ojos durante los primeros años de vida.

A menor edad, mayor necesidad de protección
El ojo del niño es más sensible que el del adulto. Su cristalino, que ejerce de filtro, aún no está funcionando a la perfección. Antes del primer año de vida, el cristalino deja pasar el 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB, llegando directamente a la retina, lo cual puede provocar daños a corto y largo plazo.
Los daños que surgen a corto plazo pueden ser la queratitis (quemaduras solares), que en los más pequeños se manifiestan con síntomas de dolor, fotofobia y enrojecimiento de los ojos. A largo plazo, el daño puede ser más severo: se pueden producir alteraciones agudas de la córnea, lesiones degenerativas y quemaduras agudas en la retina, que dañan la visión de forma severa y permanente.

Asimismo, se ha relacionado la radiación solar durante los primeros años de vida con la aparición en la edad adulta de patologías como:
  • Las cataratas: primera causa de ceguera reversible en el mundo
  • La degeneración macular asociada a la edad (DMAE): primera causa de ceguera irreversible en mayores de 65 años. Detras de esta enfermedad se encuentran, entre otros, factores genéticos, el tabaquismo y los efectos del sol.
  • Pterigion, que consiste en un crecimiento anormal de tejido sobre la córnea, y que produce irritación ocular y sensación de cuerpo extraño. Existe una relación directa entre la aparición de esta patoloía y la exposición solar recibida, sobre todo en los primeros cinco años de vida.
Gafas de sol, la mejor protección
Para reducir el riesgo de padecer estas patologías sin que repercuta en las actividades de los niños es fundamental que éstos utilicen gafas de sol e incluso sombrero o gorra con visera delantera.

Los adultos debemos tener en cuenta que las gafas de sol no son un juguete, de ahí que, a la hora de incorporarlas a la actividad diaria del niño, el pequeño debe conocer las consecuencias de no hacerlo y asumir que debe tratarlas como un objeto beneficioso, explicándole que aun llevándolas puestas, nunca debe dirigir su mirada directamente al sol.

Las gafas de sol infantiles, al igual que las de los adultos, deben estar homologaddas y llevar la marca CE (Conformidad Europea) como estándar mínimo de calidad. Es preferible no ponerse gafas a arriesgarse con gafas no homologadas, ya que suponen un serio peligro para la salud visual.

VER Vídeo Antena3 TV 19/07/12



Fuente: Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas

lunes, 29 de agosto de 2011

La vitamina E y minerales la nutrición del ojo a partir de frutos secos

Nueces y semillas son sabrosos aperitivos. Ellos también son excelentes fuentes de vitamina E y minerales como el zinc, que ayudan a mantener sanos los ojos y puede disminuir el riesgo de cataratas y estar relacionada con la degeneración macular


¿Qué es la vitamina E?

La vitamina E es un poderoso antioxidante que ayuda a proteger las membranas de las células del cuerpo contra el daño causado por los subproductos metabólicos llamados radicales libresLos radicales libres en el cuerpo también puede resultar de la exposición a contaminantes ambientales, incluyendo el humo del cigarrillo.
Beneficios de los ojos de la vitamina E 
Algunos estudios sugieren que esta vitamina ayuda a prevenir las cataratas, posiblemente, y podría ser otro factor en la prevención de la degeneración macular (AMD).
En el estudio de los ojos relacionada con la edad de Enfermedades (AREDS) en el que participaron casi 5.000 personas, los investigadores encontraron un riesgo del 25 por ciento menor de desarrollar etapas avanzadas de AMD en una fórmula nutricional con vitamina E. El suplemento AREDS incluyó a 400 unidades internacionales (UI) de vitamina E, así como altos niveles de vitamina A (como beta-caroteno), vitamina C y zinc.

Almendras y otras nueces son excelentes fuentes de vitamina E natural
Sobre la base de AREDS y otros estudios nutricionales, muchos médicos recomiendan para los ojos de sus pacientes complementar su dieta con un multivitamínico diario que contiene hasta 400 UI de vitamina E en combinación con otros antioxidantes, como parte de su cuidado de la vista preventivo.
Algunos estudios sugieren que la vitamina E también podría desempeñar un papel en la prevención de las cataratas:
  • En un gran estudio a largo plazo de más de 3.000 adultos (edades 43-86) en Wisconsin, durante cinco años, el riesgo de cataratas era de 60 por ciento menor entre las personas que reportaron usar suplementos multivitamínicos o cualquier otro suplemento que contenga vitamina E o vitamina C por más de 10 años, en comparación con las no usuarias.
  • En un estudio realizado en 2008 que evaluó la ingesta diaria de más de 35.000 profesionales de la salud femenina, las mujeres cuyas dietas (incluidos los complementos) tenía los más altos niveles de luteína y la vitamina E tenían un menor riesgo relativo de las cataratas que las mujeres cuyas dietas eran en el 20 por ciento menores en los niveles de estos nutrientes.
Sin embargo, otros estudios ofrecen resultados contradictorios y algunos médicos dicen que se necesita más investigación antes de llegar a una conclusión clara.

Fuente: http://www.allaboutvision.com/nutrition/vitamin_e.htm