lunes, 5 de noviembre de 2012

#Curiosidad : La miopía nocturna


El famoso dicho “De noche todos los gatos son pardos” muestra nuestra  incapacidad  para conseguir buena visión de noche.

Este hecho, es algo que ha sido objeto de inquietud, y por lo tanto muy investigado, a lo largo del tiempo, desde que, en 1942 José María Otero de Navascués descubriera el fenómeno de la miopía nocturna.
Todos nos vemos perjudicados, seamos miopes o no, en bajas condiciones de iluminación, y se debe a un desajuste en nuestro sistema visual, denominado: proceso acomodativo, que es  nuestra capacidad para enfocar objetos y llevar una imagen nítida en la retina.

El proceso de acomodación se resume en que cuando queremos ver determinados detalles de una imagen, el ojo pone en marcha el proceso de enfoque(cambiando la forma del cristalino)para obtener la imagen más nítida; pero con poca iluminación, como no hay suficiente luz, hace una pequeña corrección: se concentra en un punto neutral donde se acumula la luz necesaria para ajustar la imagen, pero no dónde está situado realmente el objeto. Y claro, el resultado es una imagen borrosa.
Además,  con iluminaciones  bajas, la pupila se dilata para que entre mayor cantidad de luz,  produciendo(en términos de fotografía) que  la profundidad de campo sea menor, lo que hace que obtengamos una imagen peor por el efecto de las  aberraciones, aunque según recientes estudios no son tan determinantes en el emborronamiento de la imagen.

Hasta ahora, se creía que nuestras capacidades de visión nocturnas se mermaban aproximadamente un 15%, lo que para la graduación suponía aproximadamente un grado de miopía que variaba entre el 0,5 y el 1,5 Dioptrías. Es decir, que según la teoría antigua, conseguiríamos una visión nítida con unas gafas de miopía de esa cuantía por la noche (de hecho, se utilizaba desde los años 80 popularmente un determinado tipo de gafas específicas para la conducción nocturna que, en teoría, mejoraban nuestras capacidades).

Recientes investigaciones como las realizadas por un grupo de la Universidad de Murcia confirman el diagnóstico: de noche somos miopes sin excepción, perdemos parte de nuestra visión y se debe a un fenómeno de sobreacomodación del cristalino del ojo en la oscuridad. Aunque los científicos han rebajado el impacto sobre la pérdida de visión.
Su estudio revela que este tipo de miopía es un fenómeno experimentado por  todos los humanos, que su impacto en la visión es más bajo de lo que se creía y que no es necesario usar gafas o lentillas especiales para corregirla, dado que el cambio miópico que experimenta el ojo al anochecer es mínimo y solo tiene importancia en condiciones de muy baja iluminación.
El equipo de Artal ha probado que estos valores , los de 1 o 1,5 dioptrías no se corresponden con la realidad. “Clínicamente, se pueden producir síntomas visuales por desenfoques tan pequeños como 0,5 dioptrías, pero éstos solo se superan en la miopía nocturna en condiciones inusualmente bajas de luminosidad”, afirman.
“Este fenómeno, uno de los enigmas más antiguos de la fisiología visual, se debe a un mecanismo de sobreacomodación del cristalino del ojo en la oscuridad. Con nuestro estudio quedan descartadas la aberración cromática y la aberración esférica como causantes de la miopía nocturna, como antes se pensaba”, apunta Artal.